Después de los 50 hay harto de qué hablar. Lo difícil no es encontrar un tema, sino no quedarse en el pasado. Funciona bien partir por el presente y dejar que el resto aparezca.

Más que preparar un cuestionario, ten a mano un par de preguntas y escucha de verdad las respuestas.

Preguntas para romper el hielo

  • Sobre planes: «¿Qué viaje tienes pendiente hace tiempo?»
  • Sobre gustos: «¿Qué estás leyendo o viendo ahora?»
  • Sobre el día a día: «¿Cómo es un domingo perfecto para ti?»
  • Sobre cambios: «¿Qué has empezado a hacer en los últimos años que antes no hacías?»
  • Sobre tu tierra: «¿Eres de acá o llegaste por algo?»

Cómo hablar del pasado

Tu historia es parte de ti, y puede salir: una separación, una viudez, hijos grandes. Cuenta lo que te acomode y fíjate si la conversación sigue siendo de dos.

Ejemplo ficticio · cuando sale el tema

«Mi marido murió hace unos años. Estuve un buen tiempo sin ganas de salir, pero ahora tengo curiosidad por conocer gente. ¿Y a ti, qué te animó a estar aquí?»

Si notas que llevas mucho rato hablando de tu ex, puedes retomar con un simple «bueno, ya hablé harto de eso. Cuéntame de ti».

Lo que conviene dejar para más adelante

Temas que conviene dejar para más adelante
TemaPor qué esperar
Plata, pensión y propiedadesPor prudencia. Además, puede dar lugar a malentendidos o abusos.
Problemas de salud en detalleSe puede mencionar lo que afecte los planes, sin hacer un historial.
Conflictos familiaresCuestan de entender sin conocer a la gente involucrada.
Política y religión, si te importan muchoNo tienes que esconderlas, pero mejor con confianza.

Más escuchar, menos entrevistar

  • Retoma lo que acaba de decir: «¿Y cómo te fue con eso?» vale más que cambiar de tema.
  • Cuenta algo tuyo después de preguntar, para no parecer un interrogatorio.
  • Un silencio no es un fracaso: pasa en todas las conversaciones.
  • Si un tema le incomoda, cambia de tema sin hacer comentarios.

Puedes usar estas ideas en la primera cita después de los 50 o desde el primer mensaje.