Si hace años no tienes una primera cita, es normal andar con nervios. No tienes que hacer nada especial: elige un panorama simple, sé tú y dale tiempo a la conversación.
Esta guía te ayuda a prepararla. Para ver el panorama completo, revisa citas para mayores de 50 en Chile.
Los nervios son parte de la cita
Probablemente la otra persona también esté nerviosa. Decirlo suele aliviar la tensión:
«Te confieso que hace años que no salía a una primera cita, así que vengo un poco nerviosa.»
No necesitas tener preparada tu historia ni parecer alguien distinto. Tampoco hay que resolver nada en una tarde: el objetivo es saber si te gustaría volver a ver a esa persona.
Qué panorama elegir
- Una once o un café de tarde: es tranquilo y fácil de terminar a una hora razonable.
- Un paseo por un parque o una feria: ayuda a conversar sin estar frente a frente todo el tiempo.
- Una exposición o un concierto de tarde: da un tema de conversación, aunque deja menos tiempo para hablar.
Elige un lugar con asientos cómodos, poco ruido y fácil acceso. Encuentra ideas en nuestras guías por ciudad.
De qué conversar
Parte por lo que están haciendo ahora, no por todo lo que pasó antes: un viaje pendiente, un pasatiempo, los nietos si la otra persona los menciona. Si el pasado aparece, cuéntalo con la profundidad que te acomode.
Hay más ideas en temas de conversación después de los 50. Evita convertir la cita en una comparación con tu expareja, y deja para más adelante los temas de plata y propiedades.
Precauciones si se conocieron por internet
- Hagan una videollamada antes, si te deja más tranquilo o tranquila. Ayuda, aunque no confirma la identidad.
- Elige un lugar público, de día, y avísale a alguien de confianza dónde vas a estar.
- Ve y vuelve por tu cuenta, y no des tu dirección todavía.
- Nunca mandes plata. Conoce las señales en cómo reconocer una estafa romántica.
Después de la cita
Si te gustó, dilo con sencillez. Si no estás seguro o segura, date un par de días. Y si te parece que no es la persona indicada, puedes agradecer el rato y decirlo con amabilidad. A esta edad, ya no hay para qué forzar nada.
